Entrevistas

Robert Calvin: “Me gusta más Den Harrow que cualquier referencia de Il Discotto”

Productor, músico, ingeniero… nuestro protagonista es todo un agitador dentro de la escena electrónica, abarcando múltiples estilos y siempre en constante exploración, aunando riesgo y tradición. Pero la faceta suya que más nos interesa presentar en ‘El Canon Italo’ esta vez es la de DJ, y más en concreto su contrastada experiencia a la hora de pinchar buen Italo-Disco en Madrid desde hace ya unos años. Gracias a esta charla realizada el pasado 12 de Abril de 2013 pudimos corroborar además que se rebela como un profundo defensor de la facción más ‘cheesy’ de la corriente, lo cual, evidentemente, nos congratula profundamente. Robert Calvin es, definitivamente, uno de los nuestros. Más información, aquí.

Primeros contactos: Me tengo que remontar muy atrás. Desde pequeño siempre escuchaba mucha música disco; el funky era una de mis debilidades, aparte del pop… tecno-pop sobre todo. Luego llegó el Italo-Disco. Lo escuchaba en la radio. Emisoras comerciales: los 40…

Los Max-Mix. Toda la fiebre que hubo en los ochenta con los mixes. Empecé por el primero, y flipé en colores. Tenía un primo que se iba todos los veranos a Ibiza a trabajar en la discotecas en los ochenta y tenía cintas de cassette con la música discotecas como la Ku. Yo era superfan de esas cintas: ahí venían Modern Talking –de los que yo era muy fan-, Sandy Marton… toda la música comercial. Y todo aquello me encantaba. Me compraba todos los Max-Mix. Ellos lo hacían en plan profesional, con bobina abierta, con cintas analógicas y añadiendo samplers, pero en los discos te daban las instrucciones para fabricar tus propios mixes en plan casero, recortando las cintas, marcando con un lápiz donde querías cortar. Si el corte lo hacías en diagonal, hacías un fade-in o un fade-out.

En las sesiones de los ochenta había todo eso en las mismas cabinas de dj, que se convertían en verdaderos estudios portátiles, y con eso hacían las sesiones. Y hasta rapeaban encima. Era todo a mano, pero era muy ‘pro’.

 

“Dentro de la utilización de sintetizadores y puro pop, después de Kraftwerk los más grandes fueron los italianos”

Origen y utilización del término italo: Era música disco en general. Aquí en España no se diferenciaba si era italiana o de otra parte. En el año 86 yo era muy jovencito y no estaba todavía muy metido en temas musicales. Vivía en mi mundo: yo escuchaba la radio, leía alguna revista o veía la tele. No había Internet. Aquella era toda la información. Era la música de las discotecas: igual te ponían a Michael Jackson que a Den Harrow. Las diferencias eran entre música negra y música europea.

El Italo sale por un tema económico. Era muy caro importar discos americanos de música disco y dijeron ‘pues la hacemos nosotros’.

Primeras sesiones propias de italo: El Italo de pequeño me gustaba mucho, pero luego descubrí el post-punk, el tecno-pop más underground, la EBM… música más ‘seria’ y renegué de todo aquel legado. Luego con los años redescubres todo aquello y dices: “bueno, pues no estaba tan mal. Me mola”. A principios del 2000 le volví a coger el gusto, cuando hubo una especie de revival de aquello sobre todo a través de la escena de Holanda que reivindicaba un italo no tan ‘conocido’ (o por lo menos para mi era totalmente nuevo: descubrí cosas como el “Spacer woman” de Charlie, por ejemplo). Entonces empecé con ese italo además del que ya conocía de pequeño. Lo juntas todo y ya no piensas que eres el único enfermo que escuchaba esa música y que cree además que es reivindicable. Empecé a pincharlo de forma esporádica en el 2001-2002. Y ya como residente y más en serio de una manera regular a partir del 2006. En el Stardust, en la parte de arriba. Todos los viernes poniendo italo como un loco.

Lime2

Reacciones del público ante el italo: Al principio le costaba, pero yo creo que el italo es una música que, si la sabes llevar, es fácil que la gente la asimile (¡si es gente que le guste la música ochentera!).

Después de 6 años pinchando italo en el Stardust, lo dejé. Ahora sólo en fiestas puntuales. Pedirme, durante las sesiones italo, que pinche otras cosas sí, pero decirme “quita esa mierda de música…” no recuerdo. He puesto de todo, y no precisamente muy raro o underground, pero ha habido cosas que no me he atrevido a pinchar. ¿Por ejemplo?: el “Marinero” de Lucía.

Ahora pincho como residente en otro sitio (en ‘El Hombre Moderno’ de la calle del Pez. N del E), más enfocado al nu-disco y cosas más actuales, pero aprovecho y algo de italo meto. No como antes, que era sólo italo. Además ahora pincho cosas como lo que hacía Tangerine Dream a mediados de los ochenta, series de televisión como “El Equipo A”, “Miami Vice”… Ese tipo de sonido es el que se está reivindicando ahora. Y ahora hay grupos en esa onda, como Mitch Murder. 

Highlights entre el público: Charlie (“Spacer Woman”), Mr. Flagio (“Take a Chance”), o Robotnik (“Problemes D’ Amour”)

Tapps_Don't_Pretend_To_Know

“Gracias a que pinché un día en el Stardust ‘Fotonovela’ me dejaron estar ahí como residente”

 

Canciones favoritas: “The World is You” de Miko Mission, “Future Brain” de Den Harrow, “Don´t Pretend To Know” de Tapps o “Get Closer” de Valerie Dore.

Me encanta también Lime. Fancy. Modern Talking. Del sonido Sabadell soy super-fan: me compré en su momento la cinta en Discoplay del disco de David Lyme, cuando acababa de salir. El sonido Sabadell es el que más me gusta de todo el italo. Desarrollaron muy bien todo lo que habían empezado a hacer los italianos.

Respecto a Iván, gracias a que pinché un día en el Stardust “Fotonovela” me dejaron estar ahí como residente. Dijeron: “qué cojones tiene este tío de pinchar este tema”.

“Paris latino” de Bandolero define la música que oía yo en los ochenta en la radio. Y con “You aren´t fall in love” de Mark Tower lloro. Reale Accademia y su “She´s mine” es muy fuerte. Tiene una base muy potente –casi EBM- y cantan en falsete. Es muy hortera, con violines, pero mola.

Sitios donde toparse con sesiones italo: Es muy underground y es muy complicado porque ya ha pasado la fiebre. Entre el 2002 y el 2005 es cuando estuvo más presente entre el público más “moderno”, pero ahora es algo que sólo lo siguen los que realmente les gusta, y realmente hay poca gente que lo siga pinchando. El italo es algo que si te gusta, te gusta, y aunque pasen veinte años te seguirá gustando. Pero ahora sólo lo encuentras en reuniones de amigos y poco más.

Recambio generacional: Conozco gente muy joven -25 ó 26 años- que se han metido en el italo a saco, y son los más puristas (yo no soy purista de ningún estilo). Lo de ahora les gusta, pero lo que más es lo antiguo. Se saben discos o grupos super-raros que yo ni conozco. Rollo arqueológico. Yo también tuve mi época de investigación, pero ya se me pasó. El italo es inabarcable. Como quieras conocerlo todo te vuelves loco: es imposible.

Robert_Groof

Revival italo: El italo sí se ha renovado. Hay muchas cosas ahora que beben del italo disco, pero al fin y al cabo es una revisión. Es música inspirada en los sonidos de aquella época, con la tecnología actual pero con un enfoque diferente: con más pegada, no tan pop, sino más como música de club.

A la vez que toda la moda aquella del electroclash también se puso de moda el italo (año 2001) y salió el italo-tecno: Kiko, Vitalic o The Hacker. Me gustaban mucho, pero era una jungla que se acabó. Ya no daba más de sí. Ahora ha mutado, pasó la moda, se convirtió en algo más underground.

Por otro lado, si hay que buscar lugares donde se esté reivindicando realmente el italo, esos son los países del este, donde montan festivales de italo. Ahí se ha visto actuar –y triunfar- a Ken Laszlo todo pasado de rosca.

El ‘factor internet’ en la recuperación del italo y su definitiva socialización: En los noventa había renegado del italo, aquella música hortera que me gustaba de pequeño, pero con el ‘revival’ e Internet descubrí un italo más oscuro, menos comercial, que me gusta mucho, aunque el que más me gusta y caracteriza mis sesiones es el más hortera, el que oía de pequeño. Me gusta más Den Harrow que cualquier referencia de Il Discotto.

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“A mi me gusta cuando ellos inventan un estilo. El italo de mediados de los ochenta es un estilo propio, lo inventaron ellos y eso es lo que más me llena”

 

¿Italo o Spaghetti?, ¿purismo o “decadencia”?, ¿la primera o la segunda mitad de los ochenta?: Cuando realmente se popularizó el estilo. Es el que más me llena. El italo que se hizo entre el 84 y el 86.

Lo otro también me gusta mucho, aunque el italo primigenio, el proto-italo me choca más porque era el que no conocía. Pero mi base es el tecno-pop y lo que ahora llaman ‘minimal wave’, la escena de Sheffield, los sonidos fríos, Cabaret Voltaire… y los italianos por ahí no van a descubrirme nada. Entonces a mi me gusta cuando ellos inventan un estilo. El italo de mediados de los ochenta es un estilo propio, lo inventaron ellos y eso es lo que más me llena. Para sonidos oscuros ya tengo a los ingleses o a los alemanes.

Para mi el italo es una música muy visceral, que me recuerda a cuando era más joven.

Valoración dentro de la música de baile: Gracias al revival se puso en el mapa, porque antes no existía. Fueron pioneros a la hora de hacer pop de baile, discotequero. Dentro de la utilización de sintetizadores y puro pop, después de Kraftwerk los más grandes fueron los italianos.

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El italo como propuesta fugaz, sin trayectorias de peso: Muchos eran grupos prefabricados, productores en la sombra. Fun Fun eran una chicas muy guapas, pero realmente detrás cantaban otras. O Den Harrow, que en algunas canciones suyas cantaba realmente Tom Hooker.

Un productor podía tener detrás cinco grupos.

Como yo siempre he sido muy fan de los maxis, encontrabas lo mismo que en el single, pero extendido, y eso me chiflaba.

Italo: el punk de los ochenta: Tenían actitud muy punk –visto desde el prisma actual- y hedonista. Pero en su día era música para ganar dinero, no para revolucionar o cambiar algo. Sin embargo, había una actitud: música básicamente electrónica, letras absurdas: “me río del pop, me río de todo… y hago canciones de puta madre”.

Me cuadra mucho con la actitud punk. Poner italo-disco ahora mismo me parece una forma de ser punk. De decir: “pongo ésto porque me da la gana: que os jodan”.

Luego tienes a gente insospechada como el cantante de Whitehouse (grupo de noise ochentero), que es muy fan del italo.

 

Coleccionismo italo: Yo no soy muy fan de coleccionar, pero tengo amigos que sacan una verdadera fortuna en discos de italo. El coleccionismo me parece una vergüenza, el hecho de que ahora te cobren grandes cantidades por un disco que antes valía un euro. Si es un disco del que salieron en su día diez copias, lo puedo entender. Pero lo otro no. 

El post-italo: Los productores de italo, una vez pasada la fiebre, se apuntaron al new-beat, no así los artistas. 

Principales características del italo: En la mayoría de los casos música cantada, componente melódico muy alto, voces estridentes o hasta épicas y base rítmica muy bailable. Cantaban por lo general muy bien, pero lo que cantaban les importaba una mierda, además de la forma de pronunciar. Utilizaban la voz como un instrumento más.

Una de las letras más absurdas que yo conozco es el “Don Quichotte” de Magazine 60, llamando por teléfono a Sancho Panza: “Don Quijote no está aquí”… dices, “¿esto qué es?… ¡pero es un temón!  ♦

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