Agente Especial: Las Colaboraciones

Sabadell Sound (Segunda Parte)

jules tropicana

El colofón a tan cacareada escena. J. Olloqui nos traza el oportuno ‘quién es quién’ del italo hispano, aderezado además con un desenlace a la altura de semejante emporio.

                  LOS ARTISTAS

 Demos ahora un vistazo a algunos de los artistas más relevantes del Sabadell Sound.

  

                  Jules Tropicana

Estos simpáticos chicos tienen el honor de haber sido los responsables del considerado primer tema del Sabadell Sound “Come On”, aunque si nos ponemos puristas, el track en cuestión se acerca más al sonido High Energy que al Italo. Jules Tropicana estaba formado por tres mozalbetes,  Sergio Oca, Richie Rauet y el camerunés Jules Bikoko. “Come On” salió al mercado en 1983, de la mano de Blanco y Negro, y rápidamente se convirtió en un éxito. Posteriormente, y para el mismo sello sacarían “Jane Remenbers”, en 1983 y, ya en el 84, “Welcome”, su último trabajo.

                  Después de la separación de Jules Tropicana, Rauet trabajaría como compositor y arreglista para artistas vinculados a la pista de baile, como Charly Danone o Iván, y ajenos a ella como Jeannette. También trabajó como instrumentista para gente como Alejandro Sanz.  Oca trabajó esporádicamente en producciones, arreglos e instrumentación hasta mediados de los 90. Jules Bikoko, por su parte, solo sacó un álbum tras la separación de Jules Tropicana: Europa 2, en 1984.

                  

                  David Lyme

Si tuviéramos que elegir al auténtico símbolo del Sabadell Sound, la estrella más rutilante del Italo español, el rey de las pistas de baile del Vallés, este sería, por derecho propio, David Lyme. El apuesto David -en el DNI Jordi Cubino-, poseía formación como cantante de ópera, aunque su carrera como galán Disco no se benefició demasiado de estas enseñanzas, y quizá hubiera aprovechado mejor el tiempo asistiendo a algunas clases de inglés, materia en la que sí que estaba verdaderamente pez.

                  El bueno de David tuvo 3 años verdaderamente potentes, entre 1985 y 1987, donde sacó sus mayores éxitos: “Bambina” y “Let´s Go To Sitges” –pelotazo megagay que David siempre interpretaba con especial emoción-  en el 85; “Playboy” y “I Don´t Wanna Lose You” en el 86; y “Bye Bye My Amor” en el 87. En 1986 muchas de estas canciones se reunieron en el único álbum de su carrera Like A Star, donde alternaba temas de Sabadell Sound con baladas al estilo Glenn Medeiros –para los más jóvenes, un zángano romántico que por aquellos días hacia suspirar a las adolescentes y pre pubescentes-. Al loro, porque esto no es ninguna tontería: David Lyme fue el único representante del Sabadell Sound en sacar un LP completo en aquellos días. Como tampoco es ninguna tontería que el propio Lyme compusiera algunas de sus canciones –como “Bambina”, tema en el que, además, contaba con la colaboración vocal del mítico Silver Pozzoli-. En estos días de fama y oropel trascendió las listas de éxito españolas, y se coló en las de medio mundo, además de actuar en sitios tan insospechados para un vocalista de Italo como Japón o Corea.

                  Pero todo lo bueno se acaba. En vista de que David Lyme ya no daba más de sí, Jordi Cubino decide desprenderse de su alter ego y centrarse en su carrera como compositor, cosa que no le fue nada mal: creó un buen puñado de canciones para campañas publicitarias, que le reportaron pingües beneficios.  También compuso canciones para cine, principalmente en películas de animación y/o infantiles. Ya en la década del 2000 es requerido por sus antiguos compinches en Max Music –ahora en Vale Music-, para que escriba un tema para un artista emergente, que despuntaba en un concurso televisivo de nueva creación. Así, el otrora conocido como David Lyme  compuso el infausto “Corazón latino”, con el que otro David, de apellido Bisbal se ganó el aborrecimiento de la mitad de la humanidad que tiene sentido común y amor por el prójimo. Desagradable colofón para esta historia. Veamos un video de tiempos mejores y flequillos al viento.

                 

 

                Alan Cook

Al comprobar que David Lyme hace que Max Music ingrese más pasta de la que puede contar, la discográfica decidió poner en juego un segundo galán, pero la apuesta no les salió igual de bien. Alan Cook –Xavier Carbó en el DNI- es un mozalbete mucho más varonil que David Lyme, y con una buena melena fosca, de esas que metes el móvil dentro y se te queda sin cobertura. Alan Cook tuvo únicamente un par de éxitos. “Do You Want To Stay To Me” fue el primero. Compuesto por los hermanos Soler en 1985, es tan simple que, en comparación con él, cualquier tema de Den Harrow podría ser considerado Rock Progresivo. En 1986 salió “Bad Dreams”, su segundo sencillo, en el que su sonido se endurecía un poco, anticipando un cambio de estilo. Después sacó otro par de temas “Running Away” y “I Need Somebody To Love Tonight” –de 1987 y 1988, respectivamente-, que no tuvieron la misma repercusión, así que el bueno de Alan decidió poner fin a su carrera, que retomó esporádicamente a principios de la presente década. Actualmente  trabaja en publicidad y producción.

                  Echemos un vistazo a este incunable: Vicky Larraz presenta a un pavo con bigote, que a su vez presenta  a Alan Cook. Todo ello, por supuesto, en el añorado Tocata.

                 

                  Daydream

Con el tiempo, Blanco y Negro Music acabó ganando la batalla a Max Music. Perduró en el tiempo hasta nuestros días, e incluso acabó comprando el catálogo de Max a finales del siglo pasado. Paradójicamente, en los 80 Blanco y Negro no podía hacerle sombra a Max Music. Su serie Bolero Mix no vendía ni la décima parte de lo que vendía cualquier entrega de Max Mix. Lo mismo ocurrió con los artistas de la casa. A pesar de que el primer tanto se lo marcó Blanco y Negro con Jules Tropicana, les fue imposible repetir el éxito del trio, y en la época en la que el Sabadell Sound pegaba fuerte, no tenían a nadie capaz de compararse con David Lyme, de Max. Quizá Daydream fueran el grupo de Blanco y Negro mejor posicionado para esta supuesta competición por el cetro del Italo español.

Daydream2

Daydream fue un trio formado por las hermanas Irene y Mónica Cesar, y por Pedro Morales.  Irene y Mónica resolvían la parte vocal, mientras se marcaban unos apañados pasos de baile directamente sacados del New Romantic –ya saben: saltito para adelante, saltito para atrás, y los brazos haciendo el molinillo-. Incluso su imagen nos recuerda a los patrones que instauraron bandas del tecno internacional, como Human League: una rubia, cardado criminal y faldas vaporosas; pelo moreno, corto, e imagen andrógina la otra. Mientras, Pedro Morales se sitúa en un segundo plano, como instrumentista del grupo, pero esto no le impide renunciar a cierta coquetería, lo que le lleva a lucir una coletita de lo más fardona.  Daydream sacaron únicamente tres temas al mercado: “In The Nigth” -1986-, “Crazy” -1987-, y “Baby Baby” -1988-, y los tres fueron compuestos por Irene Cesar. De los tres sencillos, el más recordado es el primero, “In The Nigth”. La instrumentación, composición y arreglos son tan simples que se diría que eran discípulos de la Bauhaus, llevando al absurdo aquello de “Menos es más”. Pero estos detalles pueden considerarse sofisticados si nos fijamos en la letra, sonrojantemente naif -incluso para la época y el estilo-, e interpretada con el inglés más pésimo escuchado en lustros. Sorprendentemente, la combinación hace que el tema sea altamente adictivo y se haya convertido, por derecho propio, en uno de los clásicos del Sabadell Sound.

                  Disfrutemos ahora de un animado playback del trio, acompañado de una coreografía la mar de entretenida:

                 

 

                  Antes de concluir este breve repaso es de recibo comentar que me dejo en el tintero algunos artistas y grupos que tuvieron una vida más que efímera: Bíceps, Charly Danone, Latin Rose, Marce, Mata Hari, Tokio… Prácticamente ninguno de ellos logró grabar nada más allá de un Maxi, aunque todos tienen un hueco en nuestros corazoncitos Italos. Tampoco he creído oportuno incluir a Gary Low porque, si bien es cierto que el intérprete de melocotonazos como “La colegiala” o “You are a danger” es de ascendencia española, y poseía una casa familiar en Sarriá, donde pasaba largas temporadas, se trata de un artista nacido en Roma y que desarrolló la práctica totalidad de su carrera musical en Italia.

biceps

                  Tampoco me olvido de un artista que, inevitablemente, suele aparecer en cualquier recopilación de Italo español.  Me refiero, por supuesto, a Iván. Si bien el ídolo de adolescentes tuvo su etapa Italo Disco, con canciones como “Baila” y sobre todo, “Fotonovela”, creo que será ampliamente admitido que este escarceo fue simplemente una etapa dentro de su carrera como interprete melódico. Por otra parte, no creo que fuera justo englobarle en el Sabadell Sound -aunque aprovechara la vigencia del sonido en su beneficio-, porque él grababa para una multinacional –CBS-, y solo por este hecho ya estaría alejado del principio de independencia y el do it yourself que imperaba en las discográficas que editaban Sonido Sabadell.

                  Por último, no sería justo dejar de reconocer la labor de productores y compositores que estuvieron a la sombra de estos artistas, como los hermanos  Alex y Checho Soler, responsables de la composición, arreglos y producción de temas para, entre otros, David Lyme, Alan Cook, o Charly Danone.

marce

                       EL FINAL DE ESTA HISTORIA

En el año 1987 la formula da síntomas de inequívoco agotamiento: El Max Mix 5 reniega definitivamente del Italo y se entrega a otros sonidos, como el Disco Proletario de The Communards, el Funky de Level 42, o la cosica latina, de la mano de una impersonator de Madonna llamada Lucia, que se marca una esperpéntica versión de “La isla Bonita”.  Y es que ya en 1987 se barruntaba un cambio de rumbo en la música de baile, y los jóvenes pronto pasaron de escuchar y bailar canciones que hablaban sobre enamorarse bajo las estrellas del cielo estival… a escuchar y bailar canciones que hablaban sobre drogarse bajo las estrellas del cielo estival. La movida bakalata estaba a la vuelta de la esquina, y los Mix pronto se olvidaron de las  románticas melodías del Italo, para reinventarse como potentes recopilaciones de Maquineo.

               Abandonado el Sabadell Sound, las discográficas van haciendo lo que pueden. En Max Music aguantan el Max Mix hasta el 12. En Blanco y Negro, el Bolero Mix hasta el número 20. Evidentemente, estos recopilatorios van incorporando la música de baile del momento, olvidando pronto el Italo Disco. Los artistas del Sabadell se reconvierten o dejan la música. Algunos disc jockeys se pasan al otro lado de la industria, convirtiéndose en productores o directivos. Otros vuelven a la radio y algunos, a su casa.

latinrose

                     En 1997, la situación en Max Music se tornó insostenible, por lo que Miguel Degá y Ricardo Campoy -que, como vimos antes, eran los dos capos de la discográfica-, se separaron por desavenencias artísticas, personales y económicas. Ricardo Campoy fundó entonces Vale Music, discográfica que obtuvo un gran éxito al editar los discos de algunos artistas del programa Operación Triunfo. Miguel Degá, mientras, sostenía que su ex socio le debía 75 millones de pesetas y, al no conseguir que se los pagase, decidió contratar unos sicarios mexicanos para que le midieran un poco el lomo a Campoy, y así espabilase. Los sicarios acudieron raudos a cumplir la tarea que Degá les había encomendado, pero se confundieron y, en lugar de secuestrar a Ricardo Campoy, secuestraron al disc jockey Josep Mª Castell –como vimos antes, responsable junto a Tony Peret de la saga Max Mix, a partir de la tercera entrega-. La confusión en comprensible, porque, al parecer, ambos tenían un coche del mismo modelo y color, y claro, con estos líos no hay quien secuestre en condiciones, hombre.  El caso es que los sicarios secuestraron a Josep Mª Castell y, para cuando se dieron cuenta de su error, ya le han dado una buena mano de hostias y amenazado de muerte. Desconcertados, los sicarios decidieron abandonar al disc jockey en el pantano de La Baells pero, ya que estaban, le mangaron el Rólex, algunas joyas, y 160.000 pesetas en metálico, más que nada por aprovechar el viaje y no volver a casa con las manos vacías.

Tokyo

                  Finalmente, la Audiencia de Barcelona condenó a Miguel Degá y a los sicarios por los cargos de secuestro, robo, hurto y lesiones. Degá ingresó en la prisión de Quatre Camins en 2001, pero no duró mucho tiempo entre rejas: en el año 2005, aprovechando que le habían concedido el segundo grado, se dio a la fuga y nunca más se supo de él. Se rumorea que está en Miami, pero, para el caso, como si dicen que está compartiendo apartamento con el fantasma de Elvis.

                  ¿Sorprendidos por este truculento final? ¿Acaso creen ustedes que los pioneros del Sabadell Sound merecen un final más glorioso? Yo también lo creo, pero que le vamos a hacer. Estamos en España. ¿Y dónde acaban las historias en España? ¡En el talego, por supuesto!

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La primera parte aquí.

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2 pensamientos en “Sabadell Sound (Segunda Parte)

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