Agente Especial: Las Colaboraciones

Italo-Prehistoria: El Mundo Antes de Pino D’Angio

signori della galassia front

Aunque resulte difícil creerlo, el género de nuestros amores pasó por una larga evolución antes de hallar su quintaesencia. Rescatamos del pasado estas gemas que ningún fan del baile italiano debería perderse. 

Buona sera a tutti, ballerine e ballerini. Mi nombre es Pino Tarantino, y tengo una noticia para ustedes: el italodisco no nació por generación espontánea. Aunque la opinión más extendida sea la de que el asunto tuvo su origen allá por 1980, cuando un comité de musas con pelazo a lo Olivia Newton-John se le apareció a Pino D’Angio durante una fiesta playera en Capri, las más recientes investigaciones echan por tierra esta inspiradora imagen. Según afirman los sabios, la fundación del género de nuestros amores fue, como suele ocurrir, una magna obra de tiempo en la que intervinieron multitud de influencias, todas ellas encaminadas a estimular nuestros cuerpos, complacer nuestros tímpanos y dejar echas polvo nuestras zapatillas.

Tras consultar ancianos grimorios cubiertos de laca, lentejuelas y yeyo pasado de fecha, nosotros les entregamos esta recopilación de genialidades que condensan la prehistoria del italo en su arcano esplendor, antes de la codificación definitiva del género. Todas ellas de lo más adecuadas para que ustedes se contorsionen, copichuela en mano, mientras buscan el contacto carnal con el bambino o la bambina correspondiente.

raffaellarumore

Raffaella Carrà – Rumore (1975)

¿Sorprendidos? Pues no deberían estarlo: como supieron ver en su día Alaska y Dinarama, este tema de la polifacética Raffaella no sólo está a años luz de su posterior producción bailable, sino que también combina un pasmoso arreglo funk con un tono apoteósico a la par que ominoso. Por supuesto, su compositor Guido Maria Ferrilli se pasaría con armas y bagajes a la hueste italo durante la década posterior.

Automat – Droid (1978)

Los músicos Claudio Gizzi y Romano Mussumara querían publicar un disco, y el diseñador de sintetizadores Mario Maggi quería promocionar su nuevo invento, un cacharro revolucionario bautizado MCS70. La suma de ambas voluntades dio pie a un único álbum en cuyos surcos se cobija este temazo, tan antecesor del italo como de las acrobacias electrónicas emitidas, poco después, por Arthur Cowley desde San Francisco.

automatdroid

Easy Going – Baby I Love You (1978)

No dejen que esa portada les confunda y asuman la revelación: tras el alias de Easy Going se camuflaba nada menos que Claudio Simonetti, el teclista que (como líder del grupo Goblin) envolvió en pesadillas sónicas las mejores películas de Dario Argento, y que más adelante enlazaría la ortodoxia italo con el electro más pintón mediante sus proyectos Kasso y Crazy Gang. Al igual que la posterior y aclamadísima Fear (1979), esta primera entrega de Easy Goinges toda ella un derroche de vocoder lúbrico y secuenciadores chorreantes (mejor no preguntamos de qué).

Macho – I’m A Man (1978)

A estas alturas, quienes no quieran percibir un cierto componente gay en los orígenes del italo deberían hacérselo mirar. Y quienes no identifiquen los rasgos del genio en esta banda de productor francés, componentes italianos y sello estadounidense padecen sin duda de un grave desarreglo en sus neuronas bailongas. Durante 18 vibrantes minutos, el clásico del Spencer Davis Group se ve aquí expuesto a unas manipulaciones propias de aquellos clubes visitados por Al Pacino en A la caza.

easygoing

Massara – Margherita (1979)

Intérprete de temas románticos durante los 60, y después compositor de temas para Mina y Celentano, Pino Massara fundó en 1970 Bla Bla Records, sello pionero del underground italiano en el que hallaría cobijo un joven Franco Battiato. Pero aquello, suponemos, no pagaba las cuentas, de modo que Pino se despidió de la década con esta auténtica maravilla cuya línea de bajo sintetizado es capaz de mover montañas.

I Signori Della Galassia – Iceman (1979)

Con unas pintas indescriptibles (o demasiado descriptibles, según) y una marcada tendencia a la fanfarria electrónica, este grupo está considerado como un ilustre precursor del sonido italo. A nosotros, la verdad, nos parece que sus temas pecan en exceso de machacones, pero incluimos Iceman a título documental.

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Tantra – Hills Of Katmandu (1980)

En 1980, el productor Celso Valli firmaría dos obras maestras de estilos casi opuestos: Soft Emotion, editada bajo el alias Azoto, apostaba por la vertiente más funky y sensual del disco, mientras que esta kilométrica maravilla (16 minutos) le daba ocasión a Valli para explotar tanto su interés por las músicas orientales como su destreza con la cacharrería, todo ello en un contexto de aceleración high energy.

Kano – I’m Ready(1980)

 ¿Puede calificarse a Kano como un proyecto propiamente italodisco? Nosotros creemos que sí, aunque sólo sea por la presencia del teclista Stefano Pulga: el tipo que pulsó los acordes de Plastic Doll (Dharma, 1982) se merece por narices un lugar en cualquier lista. Por otra parte, las señas de estilo con las que Pulga y sus compañeros dotaron a este tema suponen un punto de inflexión entre el disco y el funk más ortodoxos y lo que ya se estaba codificando como italo, y por ello supone un broche perfecto para nuestra colección. 

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